4 ago. 2015

Afrodita - Cuentos, recetas y otros afrodisíacos - Isabel Allende




En esta ocasión (1997) la chilena Isabel Allende nos proporciona un rico recetario sobre comidas afrodisíacas, con un alto nivel de eficacia, que convenientemente acompañado con un compendio de anécdotas eróticas tanto suyas como de amigos cercanos intenta sumergirnos en un mundo que, aunque cotidiano considerado con la perspectiva adecuada puede ofrecernos innumerables formas de disfrutar de la compañía de un buen amante.

Mi puntuación:

La introducción de platillos tradicionales cuyo único fin es estimular nuestro apetito sexual nos deleita con la descripción de un sinfín de ingredientes que estratégicamente fusionados promete recrearnos con noches memorables de lujuria.

Habituada como estoy a la narrativa mordaz e inteligente de Isabel Allende en obras como: La Casa de los Espíritus, La Hija de la Fortuna y Retrato en Sepia, esta obra, Afrodita, le hace poca justicia a la autora.

Para empezar, se trata básicamente de un mero recetario de cocina que bien puede ser utilizado por personas interesadas en la gastronomía. Es decir, no constituye una narración literaria en sí, sino un manual práctico que puede ser consultado al azar, pues sus fórmulas no guardan ningún orden cronológico. En cuanto al elemento afrodisíaco que aportan las recetas, éste reside esencialmente en las supersticiones y creencias que cada quien le confiera al tentempié de turno, que a efectos comprobables y concluyentes; así lo deja claro la escritora.

A menos que el lector sea un apasionado del arte culinario y la buena mesa (que no es mi caso, en cuanto a la preparación de comidas se refiere) poco tiene para ofrecer este folleto al resto de la audiencia, pues el contenido está más enfocado en el procedimiento, la cocción y presentación de los platillos que en los relatos eróticos. Y aunque, en lo personal, no me esperaba una narración desaforada y explícita al estilo Marqués de Sade, sí albergué la esperanza de encontrarme relatos más elaborados y entretenidos, pues efectivamente la escritora no carece de imaginación ni de palabras para concebirlos según lo ha demostrado en repetidas ocasiones con otras obras.


En conclusión creo que ésta constituye una de las obras flojas de la autora, lectura que me tomó casi un año concluir, no porque el libro sea así de extenso sino porque lo considero así de aburrido.

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